“Deduciendo” cómo ser mejor profesora

La_NGLE

Habiendo pasado el ecuador de mis prácticas en Idiomas 247, era ya hora de hacer balance de cómo se está desarrollando esta experiencia. Pese a que, en algunos aspectos, mi capacidad docente parece estar mejorando — soy cada vez más empática con los alumnos, tengo más soltura en las presentaciones de lenguaje, mi capacidad para buscar recursos es mejor, conozco más los distintos niveles del MCER (así como los exámenes oficiales), y preveo mejor las dificultades de los alumnos según su nivel —, sigue habiendo algunas cuestiones importantes que debo mejorar. He aquí algunas de ellas:

  • Debo seguir entrenándome en el diseño y la planificación de clases. Creo que soy capaz de mantener una cierta variedad en la tipología de actividades, pero debo recordar algunas reglas fundamentales como la de respetar la progresión precisión-fluidez, escrito-oral, etc.
  • Aun siendo consciente de la importancia de los contextos (las actividades que creo están correctamente contextualizadas), debo trabajar más las preguntas introductorias y de sondeo, haciéndolas más efectivas y motivadoras.
  • Tengo aún pendiente encontrar una buena manera de trabajar la gramática con estudiantes que desconocen por completo la nomenclatura gramatical: sujeto, verbo, sustantivo, adverbio…
  • Pese a que doy siempre ejemplos, debo simplificar algo más mi lenguaje al dar las instrucciones, especialmente cuando se trata de trabajar con “juegos” y actividades colaborativas que comprenden distintos pasos.

Dicho esto, también quisiera aprovechar esta entrada para reflexionar sobre otra cuestión traída a colación a raíz de las prácticas: la gramática deductiva. Pese a que procuro ceñirme a lo inductivo en las actividades que diseño, la mayor parte del material de la academia se basa en el aprendizaje deductivo, lo que me ha llevado a plantearme las posibles ventajas de un método que, a priori, va en contra de la conciencia lingüística del alumno. Apoyándome también en lo que dice Fernando López en su artículo (pág. 178), he aquí algunas de las ventajas del método deductivo:

  • Tiene en cuenta lo que muchos alumnos esperan de una clase de lengua extranjera, en la que pueden sentirse más cómodos si su actitud general en el aprendizaje de lenguas es más bien “pasiva”. Es algo que he podido observar, sobre todo, en estudiantes asiáticos.
  • De igual manera, especialmente los alumnos adultos acostumbrados a un sistema de aprendizaje y enseñanza de lenguas más “tradicional”, confían en que sólo el profesor, y no ellos mismos, es el único capaz de dar una correcta explicación acerca de la lengua meta.
  • Pese a que es, inevitablemente, un momento de profe-centro, la clase en general se agiliza ya que es el profesor quien decide qué y cómo se explica. Sin duda, las reglas trabajadas no serán tan fácilmente recordadas por el alumno, pero también es cierto que así se dispone de más tiempo para la práctica en clase.

Sea como sea, con perdón de mis ex-tutores “comunicativistas”, tocará seguir formándose y aprendiendo a ser flexible en cuanto a los distintos métodos y enfoques en la enseñanza de la gramática.

gramatica

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: